viernes, 2 de octubre de 2026

Más allá de los símbolos y el populismo: la reserva moral que Cañete, Lunahuana y la región Lima exigen en las urnas



Ramón Payat Arteaga
Gestor de Prensa y Ciudadano de la Región Lima 

A escasas horas de que la ciudadanía acuda a las urnas para elegir a las futuras autoridades regionales, provinciales y distritales, la Región Lima Provincias y muy especialmente nuestra histórica Provincia de Cañete y el icónico Corredor Turístico Cañete-Yauyos se encuentra en una encrucijada determinante. La decisión que tomemos este domingo no puede ser el resultado de las pasiones de campaña, la demagogia de los mítines ni la resignación frente a la corrupción. 

El voto popular es el instrumento democrático más poderoso de un pueblo, pero cuando se ejerce a ciegas o condicionado por el espectáculo publicitario, se convierte en una condena de atraso institucional. 

Como ciudadano y comunicador, hago un llamado categórico y firme a la reflexión ética. Las nueve Provincias de nuestra Región Lima no pueden seguir siendo administradas por figuras cuestionadas que arrastran investigaciones penales, procesos abiertos o antecedentes de elusión a la justicia. La idoneidad moral y la solvencia técnica no son atributos opcionales; son requisitos indispensables para ejercer el gobierno. Quien no puede justificar su conducta ante la ley y la ética pública, mucho menos podrá administrar con transparencia los recursos de nuestro pueblo. 

En este contexto, hago un énfasis especial y reflexivo a los habitantes del Distrito Turístico de Lunahuanà y a todas las comunidades comprendidas a lo largo del Corredor Turístico Cañete-Yauyos. Esta franja geográfica no requiere de improvisaciones ni de afanes burocráticos; necesita con urgencia autoridades competentes, profesionales y técnicos calificados en la gestión turística, ambiental y territorial. Solo con liderazgo capacitado en el ramo se logrará ordenar el crecimiento urbano, proteger nuestras cuencas, preservar las rutas ancestrales de los pastores chavineros y consolidar un desarrollo turístico e integral que beneficie directamente a la población local. 

Paralelamente, resulta imperativo encender las alarmas frente al despliegue de una avasalladora maquinaria propagandística y la simbología político-electoral que busca exacerbar emociones primarias. El uso masivo y desmedido de paneles gigantescos, banderolas, volantes, panfletos y vestimentas uniformadas que inundan las calles por parte de agrupaciones como Patria Joven, sumado al uso recurrente de banderas rojas e imaginería e iconografía como la figura del toro evoca inevitablemente tácticas de movilización de masas que la historia universal ya ha registrado. 

Los regímenes totalitarios del siglo XX desde el nacionalismo exacerbado hasta el aparato propagandístico del régimen hitleriano basaron su ascenso precisamente en el despliegue mediático agresivo, en la saturación visual del espacio público y en el uso de símbolos de fuerza y colores encendidos para sustituir el debate técnico y las propuestas de gobierno por un sesgado culto a la figura del líder. 

El verdadero desarrollo de la Provincia de Cañete, de Lunahuanà, de la Provincia de Yauyos y de toda la Región Lima no se construye con el derroche de propaganda en las calles ni con demostraciones de fuerza visual. Se edifica con presupuestos bien ejecutados, con obras de infraestructura vial, con la protección de nuestros valles agrícolas y atractivos turísticos, y con un compromiso real contra la delincuencia y la informalidad. 

Frente a eventuales intentos de politizar o tergiversar esta postura, debo precisar con absoluta transparencia que este análisis responde de manera estricta a mi obligación moral como ciudadano y comunicador libre. Me reitero en una posición estrictamente independiente, al margen de cualquier agrupación o partido político, sin apetito de cargo alguno ni compromisos subalternos. Mi intervención se sostiene en una firme convicción democrática y en el libre ejercicio de la libertad de expresión, principios constitucionales que nos facultan a fiscalizar el poder y exigir estándares éticos en la gestión pública.

Este próximo comicio, el electorado tiene la responsabilidad histórica de actuar con reserva moral. No entreguemos un cheque en blanco a quienes pretenden llegar al poder para resolver problemas personales o buscar impunidad. Exijamos candidatos limpios, profesionales con solvencia técnica en turismo y desarrollo local, y trayectorias intachables. El futuro de nuestras familias y el destino de nuestros valles están en nuestras manos.

Más allá de los símbolos y el populismo: la reserva moral que Cañete, Lunahuana y la región Lima exigen en las urnas

Ramón Payat Arteaga Gestor de Prensa y Ciudadano de la Región Lima  A escasas horas de que la ciudadanía acuda a las urnas para elegir a las...