🗣️ “Cuando sea alcalde, no perdería el tiempo como Luis Ueno, habiendo tantas necesidades por resolver”, dice un vecino que sueña con llegar al cargo de alcalde.
Mientras los vecinos esperan obras, soluciones y respuestas, el alcalde de Barranca parece haber encontrado una prioridad más urgente: ir al estadio a ver fútbol. Porque, al parecer, gobernar puede esperar.
Prácticamente solo, y dando la impresión de quedarse sin respaldo, se le ha visto en el estadio de Pativilca, durante la primera fecha del torneo de la Copa Perú de la Liga de Barranca, más como espectador que como autoridad comprometida.
No se trata de negar su derecho a la vida personal, sino de recordar que quien asume un cargo público también asume una responsabilidad permanente. Y hoy, con tantas necesidades sin atender, resulta difícil entender por qué prefiere ser espectador antes que gestor.
Luego dirán que era domingo, que estaba fuera de horario, que “también es humano”. Todo cierto. Pero un alcalde no trabaja por horas, trabaja por compromiso y las 24 horas.
Por eso, el apelativo de “vago” no parece gratuito, sino consecuencia de una gestión sin rumbo ni prioridades claras.
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